Esta semana he estado en ESADA, dentro de una de las sesiones del máster que imparte Myrta Lavesa Vico, compartiendo con el alumnado qué es y qué hace el Club de Marketing de Granada.
La escuela está en un edificio histórico curioso, una antigua vivienda reconvertida en espacio formativo. Tiene algo especial: pasillos estrechos, techos altos, aulas que antes fueron habitaciones… y ahora conversaciones sobre estrategia, marca y negocio. Me pareció un buen escenario para hablar precisamente de eso: de conectar formación y realidad.
Desde mi papel como vocal de patrocinios en el Club, siempre he defendido que el marketing no puede quedarse solo en lo académico ni solo en lo empresarial. Necesita conversación entre ambos mundos.
El Club de Marketing de Granada no es una escuela ni una bolsa de empleo. Es una comunidad profesional formada por personas que estamos gestionando proyectos, equipos, presupuestos y decisiones reales en empresas de aquí. Y eso cambia la conversación.
Con los alumnos hablamos de algo muy sencillo: la distancia que existe entre estudiar marketing y ejercerlo. Y de cómo esa distancia se reduce cuando empiezas a generar red antes de terminar.
No sé si alguno de ellos se hará socio mañana. Y tampoco era esa la urgencia.
Lo importante es que sepan que existe un ecosistema profesional en Granada al que pueden acercarse cuando estén preparados para dar el paso.
Gracias a Myrta por abrir la puerta y por mantener abiertos los canales de comunicación entre escuela y sector profesional. Este tipo de conexiones, aunque parezcan pequeñas, son las que van construyendo el sector.
Granada tiene talento.
Y el talento necesita puentes más que discursos.
Seguimos.
Rebecca Pacheco
Socia del Club de Marketing casi desde sus inicios — y feliz de ello.
Directora de Operaciones · 18 años en marketing y comunicación
Granada, por elección y por convicción





